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Mostrando entradas de enero, 2017

Miedos

  Estoy lleno de miedos , para que negarlo. Y tómenlo de forma literal que no exagero. No llego a imaginar siquiera como se deben sentir las personas que no los tienen, quiero creer que muy bien. Yo soy todo lo contrario a ellos, tengo muchísimos, seguramente tantos como el más miedoso de todos. Miedos grandes y chiquitos, graves y sin importancia, que asustan o te paralizan.   No voy a cometer el error de creer que mis miedos son tanto o más terribles que los ajenos, para nada. Conozco gente que le tiene terror a las cucarachas y a los algodones, cosas que me parecen insignificantes, pero logran sacarse sangre sin que se les mueva un pelo, y eso para mí es toda una proeza.   Pero si, tengo muchos y muy variados. Probablemente algunos les parezcan insignificantes, que se yo. Cada uno trate a sus miedos como quiera. Les dije que le tenía miedo a las ratas, y también a hablar en público. A la oscuridad y a los perros grandes. A las agujas y a que algún día me falten ...

Títeres

 No esperes amor. No pidas entendimiento. No supliques silenciosamente que se pongan en tu lugar. Ni te enojes si no te dan un beso. No te ofendas si actúan como vos lo harías, y mucho menos si no logras decirlo. No te sientas mal si no te abrazan, ni aunque lo hagan por compromiso. No pienses por los demás, no lo van a hacer por vos. Y sobre todo, no quieras que te traten de buena manera. Ni tampoco los culpes por estas y otras tantas cosas. La gente hace y deshace con nosotros lo que quiere (o lo que puede) por culpa pura y exclusiva nuestra.  Cambia eso que te hace mal. Decí eso que te molesta. Grita lo que sentís. Adecuándote a los gustos ajenos nunca vas a lograr lo que vos queres, a tu manera. No pierdas el gusto de lograrlo.     No seas un títere. Los hilos de tu vida los manejas vos.   Diego M.