Relato
No tengo mucho para decir. Bueno, en realidad sí. Los que me conocen saben que nunca logro callarme. Para ellos, algunas veces es divertido. Otras, un calvario. Hablo mucho las 24 horas del día. Y sí no hablo, lo escribo. O mando fotos. O memes. También hago caras graciosas, pero guarda con las de culo. De esas no me sacan tan rápido.
Me gusta reírme y andar en patas. Me gusta leer y ver películas. Me gusta el dulce de leche casi tanto cómo el fútbol. La mayoría de mis sueños son cosas terrenales, que pueda llegar a conseguir. Nunca me veo con grandes aspiraciones. No me imagino llegando lejos. Ese es tal vez mi mayor defecto.
Amo, amo mucho. A mis amigos, a mi familia. A mi club y a alguna que otra piba. Alguna que otra, porque no tengo una lista larga de amores. Larga si, como las relaciones. Esas si me gustan. Por eso tuve pocas, supongo.
Por el momento estoy sólo. Mi viejo dice que elijo mucho. Mis amigos, también. Mi vieja no. Ella dice que busco un amor para toda la vida, cómo en las películas. Tienen un poco de razón ambos. Sin embargo, hay algo que no saben. Elijo mucho sí, pero también estoy cansado. Me meto mucho en algo y después quedo así, sin ganas de conocer a otras personas. Que se yo, ponele que sigo esperando algo mejor. Aunque eso no me quita el sueño.
Me gusta escuchar a la gente tanto cómo hablar. Sentarme horas a escuchar lo que tienen que decir. Consolarlos, reírme con ellos, o darles un consejo. Sentarme a tomar algo, salir a caminar o quedarnos en un banco de la plaza. Me da lo mismo.
También me gustan los abrazos. Me gustan mucho. Algunos dicen que los míos son fuertes. Yo digo que son sinceros. No abrazo a cualquiera.
Me enojo, y me enojo mucho. Me enoja la injusticia y los malos tratos. Me enoja la desigualdad y que me mientan. Me enoja la falsa acusación. Me enoja que no me presten atención. Me enoja que discriminen. Me enojo sí, pero pido disculpas cuando me equivoco.
Pido perdón. Los enojos me duran media hora y vienen acompañado de las disculpas. Hay que saber cuando pedir perdón. Antes lo hacía hasta cuando no debía. Ahora, cuando me equivoco. O cuando es necesario.
Me tratan de histérico, de loco o complicado. De pesado y de tímido. De boludo. Dicen que no aprovecho las oportunidades. Que no me doy cuenta de cuando ir por más. Yo me callo. A veces me hago el gil y dejo pasar los trenes conscientemente.
Algunas veces me banco un montón de cosas. Otras, mando todo a la mierda. Aguanto un montón, pero me canso en un segundo. Exploto. Me desarmo con cada pelea. Me reconstruyo como puedo. A veces no lo logro. Ahí es donde me quedan los vacíos que dejaron las personas perdidas. Pienso que cada uno deja una marca diferente y única en mí.
Me gustan las ciudades, pero no cambio por nada el vivir en mí pueblo. Me gustan las piletas y andar en bicicleta. Me gustan los perros, aunque convivo con 2 gatas. No me gustan, pero aprendí a quererlas.
Muchas de las cosas que están ahí escritas son verdades. Las otras, producto de mi cabeza. Me parece que no siempre las cosas son cómo las vemos, y nunca es todo tan malo.
Así soy yo. Voy y vengo. Hablo mucho y escribo demasiado. Está bueno contar lo que uno siente, lo que piensa o simplemente lo que tiene ganas. No se queden sin probarlo, se pierden de mucho.
Me gusta reírme y andar en patas. Me gusta leer y ver películas. Me gusta el dulce de leche casi tanto cómo el fútbol. La mayoría de mis sueños son cosas terrenales, que pueda llegar a conseguir. Nunca me veo con grandes aspiraciones. No me imagino llegando lejos. Ese es tal vez mi mayor defecto.
Amo, amo mucho. A mis amigos, a mi familia. A mi club y a alguna que otra piba. Alguna que otra, porque no tengo una lista larga de amores. Larga si, como las relaciones. Esas si me gustan. Por eso tuve pocas, supongo.
Por el momento estoy sólo. Mi viejo dice que elijo mucho. Mis amigos, también. Mi vieja no. Ella dice que busco un amor para toda la vida, cómo en las películas. Tienen un poco de razón ambos. Sin embargo, hay algo que no saben. Elijo mucho sí, pero también estoy cansado. Me meto mucho en algo y después quedo así, sin ganas de conocer a otras personas. Que se yo, ponele que sigo esperando algo mejor. Aunque eso no me quita el sueño.
Me gusta escuchar a la gente tanto cómo hablar. Sentarme horas a escuchar lo que tienen que decir. Consolarlos, reírme con ellos, o darles un consejo. Sentarme a tomar algo, salir a caminar o quedarnos en un banco de la plaza. Me da lo mismo.
También me gustan los abrazos. Me gustan mucho. Algunos dicen que los míos son fuertes. Yo digo que son sinceros. No abrazo a cualquiera.
Me enojo, y me enojo mucho. Me enoja la injusticia y los malos tratos. Me enoja la desigualdad y que me mientan. Me enoja la falsa acusación. Me enoja que no me presten atención. Me enoja que discriminen. Me enojo sí, pero pido disculpas cuando me equivoco.
Pido perdón. Los enojos me duran media hora y vienen acompañado de las disculpas. Hay que saber cuando pedir perdón. Antes lo hacía hasta cuando no debía. Ahora, cuando me equivoco. O cuando es necesario.
Me tratan de histérico, de loco o complicado. De pesado y de tímido. De boludo. Dicen que no aprovecho las oportunidades. Que no me doy cuenta de cuando ir por más. Yo me callo. A veces me hago el gil y dejo pasar los trenes conscientemente.
Algunas veces me banco un montón de cosas. Otras, mando todo a la mierda. Aguanto un montón, pero me canso en un segundo. Exploto. Me desarmo con cada pelea. Me reconstruyo como puedo. A veces no lo logro. Ahí es donde me quedan los vacíos que dejaron las personas perdidas. Pienso que cada uno deja una marca diferente y única en mí.
Me gustan las ciudades, pero no cambio por nada el vivir en mí pueblo. Me gustan las piletas y andar en bicicleta. Me gustan los perros, aunque convivo con 2 gatas. No me gustan, pero aprendí a quererlas.
Muchas de las cosas que están ahí escritas son verdades. Las otras, producto de mi cabeza. Me parece que no siempre las cosas son cómo las vemos, y nunca es todo tan malo.
Así soy yo. Voy y vengo. Hablo mucho y escribo demasiado. Está bueno contar lo que uno siente, lo que piensa o simplemente lo que tiene ganas. No se queden sin probarlo, se pierden de mucho.
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