Hacer regalos es una de las cosas que más me gusta
Me quede pensando con el tema de los regalos, que nombré en
alguna de las otras entradas. ¿Alguna vez le hicieron un regalo a alguien? Regalo
de esos sentidos, con una historia atrás. Historia mínima o historia enorme,
pero historia en sí.
Dicen que todo en la vida no tiene un porque, a veces no
queda otra que adecuarnos a lo que nos toca; aunque me rehúso a adoptar esa posición.
Normalmente le busco un motivo, una explicación a todo lo que me pasa. Si, ya sé
que suelo ser muy complicado, tiene sus pros y sus contras como todo; pero
tanto rebusque, tanto detalle en lo general de la vida, a veces me termina
encantando. Y esa infinidad de detalles, casi siempre los llevo también a la
hora de regalar.
Hacer regalos es una de las cosas que más me gusta, aunque
no sea habitué a ellos. Pero cada vez que los hago, se va con el algo mío, algo
que tengo adentro y quiero expresar, y obviamente que esto va cargado de
detalles. Detalles simples y con sentimiento, no en cuanto a lo complejo. No soy
de regalar cosas enormes ni lo último en tecnología, por ejemplo. Nada de eso. A
veces ni siquiera me interesan para mí, mucho menos servirían para demostrar
algo. Me gustan más las cosas sencillas, simples, pequeñas de contenido pero
llenas de emociones. ¿O me van a decir que un teléfono es más que una foto
enmarcada; mucho mejor que un chocolate o una carta; con más detalles que una
entrada contando las cosas que me enamoraron en un blog de cuarta categoría? Discúlpenme
si disentimos, pero lo simple está lleno de complejidades, y lo rebuscado es lo
mío.
Tengan la libertad de sentirse muy importantes en mi vida si
en el algún momento dado les obsequio alguna cosa de estas, porque llevan
consigo una parte de mí, parte que seguramente no pueda demostrar con palabras
(como les vengo contando siempre) y que está ahí a la vista, cargada de
emociones, para que el día que las descubran, me tengan ahí, presente.
También, sean libres de evitar límites a la hora de pensar
en sentimientos, si llegan a recibir algo que tenga los colores de mi alma. De eso
no se vuelve.
Simple, pero siempre complejo
Diego M.
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