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Mostrando entradas de 2017

Llorar no está mal

¿Quién dijo que llorar está mal? ¿Quién instalo esa idea en nosotros? Hay muchos de nosotros que piensan que llorar por algo está mal, que es algo feo, triste.  Pareciera ser una imposición que no sé exactamente donde se origina. No, no se llora, y mucho menos delante de alguien. Parece que llorando demostras debilidad y flaqueza enfrente de otro igual a vos, con los mismos problemas a los tuyos. De verdad, ¿Quién dice que llorar está mal? Fíjense incluso que cuando lloramos por algo lindo, una cosa que nos alegra, enseguida lo aclaramos. “Son lágrimas de felicidad, eh” ¿Por qué lo hacemos? Es una imagen del mundo en el que vivimos, donde la imagen vende mucho más que el sentimiento y andar llorando en público no contribuye a mantener este status. ¿No les pasó ver a alguien llorando y automáticamente decirles “Eu, no llores”? Si, seguro que sí. A mí me vive pasando, inconscientemente como a todos, y estas palabras son una especie de mea culpa sobre este tema puntual. No,...

¿Quién sabe?

Quién sabe, por ahí nunca hubiésemos llegado a nada serio. Tal vez no hubiésemos logrado trascender de esos encuentros casuales que solíamos tener. Seguro que no, no podríamos haber cruzado esa barrera. Así y todo pienso distinto, que queres que te diga. Me gusta pensar que si, que las cosas iban a ser de otra forma. Que lograríamos animarnos a más. Que llegaríamos a querernos de la misma, intensa y profunda forma, ¿quién sabe? Algunas veces, pocas pero veces en fin, me gusta pensar que si, que tengo razón. Que esto no está terminado y qué, nuestro cuento, tiene uno (o varios) capítulos más. Por ahí, nuestra historia tiene un final que aún no está escrito. ¿Es un muy buen consuelo, no? Al fin y al cabo, ¿quién sabe que nos depara en esta absurda y complicada vida? diemartinez_

Jueves a la tarde

Acabo de mirar el reloj Acabo de mirar el reloj, y sé que con ese simple gesto he destruido el hechizo endeble, la sutil telaraña que estábamos tejiendo entre los dos. Lo supe al volver a mirarte: ya nos vimos desde distancias oceánicas, desde desfiladeros estrechos y distantes. Supe así, como tantas otras veces, que te había vuelto a perder para siempre. Llegaste temprano, como es tu costumbre, y te sentaste de frente a la puerta, y contra una de las ventanas que dan a la calle, para poder verme llegar sin sobresaltos. Te entretuviste dibujando servilletas de papel y mirando de tanto en tanto para afuera, tratando de decidir qué cara poner cuando me vieras. Cuando me presentiste doblando la esquina, y para no ponerte colorado, te pusiste a contemplar reconcentrado el mantelito de hilo, marcando los cuadrados con el dedo, como si fuese un lápiz. Cuando por fin entré, también hice lo mismo de siempre: fingí buscarte sin hallarte en los rincones más alejados del café (y eso qu...

Amores de mentira

Hace un tiempo que me vengo preguntando porque estoy solo. No estoy en soledad (sin ningún tipo de pareja) por unanimidad, no es eso. Tampoco es algo que me altere la cabeza y me llene de culpa. Estoy así, simplemente, por estarlo. No es la culpa de nadie, digamos. O si, la culpa es un poco mía, soy yo el que me aburrí de la etapa de conocer a la gente, esos momentos donde las charlas y relaciones empiezan a tomar color. Me aburrí de los primeros mensajes y las preguntas boludas. Me causan rechazo estas conversaciones falsas y vacías, donde ninguno demuestra nada real. Y como me aburrí, simplemente las esquivo. Por eso, lógicamente, sigo solo y sin conocer a nadie nuevo, en este mundo virtual en el que vivimos. Además, llegue a la conclusión de que todos estos nuevos son iguales: ninguno me genera nada, y mucho menos sus encuentros (¡y amores!) casuales. No hacen que crezca nada nuevo adentro mío. A veces creo que están un poco vacíos. Otras, que yo estoy muy incompleto. En fin, en ...

Grises

¿Por qué la gente no lucha por lo que quiere? ¿Está demasiado lejos de su alcance eso que desean? Es cierto que cada cual con su vida hace lo que quiere, y no es mi objetivo ir en contra de ello. Al contrario, sinceramente pienso no criticarlo. Pero a veces no comprendo a aquellos que bajan los brazos. Pensemos motivos juntos: tal vez les pasaron cosas mucho peores que a todos nosotros, es una posibilidad. En una de esas, en su hartazgo de negatividades simplemente eligieron resignarse. O simplemente los sobrepasaron. Todo esto es tan probable como real, aunque el hecho de que sean cosas tangibles no quiere decir que sea algo sumamente aceptable. Como decía antes, la decisión sobre cómo actuar varía en cada uno. Admiro mucho a quienes parecen llevarse el mundo por delante a pesar del montón de adversidades con el que conviven, que toman un poco de todo y sacan algo bueno. Me gusta pensar que son superhéroes, aunque su costado súper sea algo bastante simple: comprendieron que...

Hay cosas que no se hacen

 La primera vez fue casi normal, nos conocimos de casualidad. Si bien había escuchado hablar de ella un par de veces, nunca la había visto cara a cara. Fue tan casual cómo impactante. Al rato de mantener el primer contacto ya se notaba que había algo. Sin embargo, esa vez no paso nada. Tampoco la segunda. Se repitió la escena, la chispa y la falta de intentos: ninguno de los dos probó romper con eso.  La tercera vez fue más bien distinta, por decirle de alguna manera, porque impactó contra de los encuentros anteriores, y con el intento de relación que teníamos. Intento, si. Porque no era más que eso, no era nada. Con el pasar de los días todo cambio, y por fin asomaba algo en el horizonte. En el suyo, para sincerarme. De mi parte trataba de evitar cualquier cosa que pudiera formarse. También lo negué muchas veces, sólo y con otra gente, verdaderamente no creía capaz de llegar a algo con esa persona. Sin embargo, me atraía, y estar con alguien "porque sí" no era algo tan mal...

Veintiséis -parte 3-

 A lo lejos vió venir del tren y le aterró la idea de nunca más volver a verla. Era claro que estaba en presencia del final, no era necesario ser muy vivo para darse cuenta. No era capaz de soportar una nueva desilusión, y con su fracaso, incapaz de soportar el volver a verse. Seguramente que era un pensamiento algo precipitado, y como en la mayoría de las veces, estaba exagerando. De todas maneras, sabía que esta vez había llegado demasiado lejos como para volverse, una vez más, con las manos vacías y el corazón hecho pedazos.  La despidió ahí mismo, y le aconsejo que se fuera. Le indico que llegaría tarde a trabajar y ella asintió con la cabeza. En realidad, no quería verla por la ventanilla mientras el tren se alejaba, como en esas escenas de las películas. Se imaginó bajando del tren, corriendo a su encuentro y rompiéndole la boca de una beso, y le causo gracia. Lamentablemente, hay cosas que no solían pasar en la vida real, y menos en la suya.  Se ubicó último e...

Veintiséis -parte 2-

 A decir verdad, la cosa se tornó bastante diferente a todo lo que Pablo había imaginado. Si, Valentina lo espero en la estación como había dicho (¡Y que linda que estaba!).  Fueron a un parque que quedaba bastante cerca del local de ella y se sentaron debajo de un árbol bastante grande. Todo parecía seguir con su curso normal. Pero había algo que no estaba dentro de sus planes: no encontraba la forma de cumplir con lo que había venido a hacer, y comenzó a desesperarse. Se dio cuenta que estaba ante otro intento fallido y una nueva desilusión. Los minutos corrían y se veía incapaz de cumplir su cometido.  No estaba equivocado. En ninguna de las horas fugaces que pasó con Valentina había logrado ni siquiera tocar el tema, y sabía que era su última oportunidad. En algún encuentro anterior, ella le había comentado que estaba saliendo con alguien que había conocido, y para su desgracia, todo marchaba DEMASIADO bien. Era cuestión de tiempo para perderla completamente. ...

Veintiséis -parte 1-

 A lo lejos vio venir del tren y le aterró la idea de nunca más volver a verla. Era claro que estaba en presencia del final, no era necesario ser muy vivo para darse cuenta. No era capaz de soportar una nueva desilusión, y con su fracaso, mucho menos soportar volver a verse. Seguramente también que era un pensamiento algo precipitado, y como en la mayoría de las veces, estaba exagerando. De todas maneras, sabía que en esta ocasión había llegado demasiado lejos como para volverse, una vez más, con las manos vacías y el corazón hecho pedazos.   Pablo estaba enamorado de Valentina desde el momento mismo en que la conoció, para ser concretos. Desde el primer momento le había parecido demasiado hermosa y, según él, tenía una sonrisa tímida que no había visto en nadie más antes. Su enamoramiento repentino fue cortado de raíz por, maldito entrometido, uno de sus amigos que, al darse cuenta de la forma en que la miraba, le sugirió que esa piba era muchas cosas, pero sobre tod...

Algunos vivimos en base a sueños

  Hace un par de días iba con un amigo hasta su casa y, en vez de seguir el camino normal, agarré por otra calle. Rápidamente se dio cuenta de esto y me preguntó por qué lo hacía. -"Porque me gusta ir por aca"- le dije, pero fue una respuesta demasiado vacía. Hoy quería contarles sobre esto.   Hay una cuadra en particular de mi pueblo por la que me encanta pasar. Me da una mezcla de nervios, de alegría y también de tristeza difícil de explicar. A decir verdad, es una cuadra normal, que no tiene nada de raro. En realidad, me genera todo esto porque en esa cuadra vivía ella, y difícilmente en alguien más ocurra algo parecido. Y pasar por allí me trae muchos recuerdos.   Siempre que estoy cerca paso por ese lugar, sin que exista algún motivo. Solamente paso. Algunas de estas veces pienso que estoy un poco loco. Otras, que soy un boludo. En cambio, la gran mayoría de las veces, simplemente paso, sin pensar en nada. Siempre soñando con llegar a cruzarla, con el deseo intacto ...

Dos puntos: acerca de extrañar

Se habrán dado cuenta que no soy ningún innovador con la mayoría de las cosas que escribo. No van a encontrar ningún descubrimiento científico, ni tecnológico, ni la solución definitiva para la paz mundial en este lugar. Al contrario, sería bastante fuera de lo común que me siente a hablar de algo de lo que no tengo la menor idea. Lo que si no es raro, ya que hablamos de rarezas, es que ahonde generalmente en temas comunes, temas simples o más complejos, pero comunes.  Comunes, de gente común. Cosas que te pueden pasar a vos al igual que a mí, cosas normales, ¿No es cierto? ¿O me van a venir a decir que ninguno de ustedes extraño alguna vez en la vida? Hace un par de días vengo extrañando algunas cosas, que por distintos motivos, ya no están presentes en mí día a día. Seguro les habrá pasado. Y capaz que como a mí, al contarle a alguien de esto, les pregunto acerca de que era lo que extrañaban. En el momento no se me ocurrió nada. Ninguna respuesta concisa de que o cual er...

No podemos obligar a que nos quieran II

 Si no leyeron “No podemos obligar a que nos quieran”, pueden hacerlo desde ACÁ http://unndiamasquepasa.blogspot.com.ar/2016/10/no-podemos-obligar-que-nos-quieran.html Decía en uno de los textos anteriores que no podemos obligar a la persona que amamos a que nos quiera, y que era una de las cosas de las que estaba más seguro. Al parecer, muchos de ustedes coincidieron con la idea, y me transmitieron alguna de las suyas. Ideas si, y un montón de preguntas, que me abrieron un mar de dudas acerca de lo que ya había publicado. Por ello, me pareció bueno, tomarme el atrevimiento (¿Quién más sino? Si es un texto mío, ja), en lo posible, reformular la idea, y plantear todas estas preguntas.  “No podemos…” habla de aceptar. Aceptar las diferentes situaciones que se nos pueden plantear en esto inmenso que es querer a alguien de verdad, y quitarnos la culpa que puede llegar a generar todo esto. Aceptar, o al menos tratar de hacerlo, esa es la idea principal.  En reiteradas ...

¿Qué es real?

¿Qué es real?  No son las páginas que ves ni el temor, ese que no te deja ser. Y que hay que imaginar lo que vendrá, el dolor de crecer.  ¿Qué es real? Algunos dicen que el amor,  y hay que ver  dónde tenés el corazón, pero igual hay que tocar la realidad para ver cómo es.  ¿Viste? Cómo todo se reduce a prestar mucha atención para que no  se te pase ni otra oportunidad, para vivir la realidad.  Para mí que con la vida basta. Lo demás es todo una ilusión, que sólo los creen, pueden ver… Basado en "¿Qué es real?", del álbum Ojos Tremendos de Los Tipitos. Diego M. 

Mi amigo, mi hermano.

Jueves, aunque bien podría haber sido cualquier otro martes o domingo. Y son ellos contra nosotros. No me voy a detener en ellos. No por destrato, disculpenme, sino porque hubo muchísimos ellos en el camino. Al igual que el día, podrían haber sido cualquier otros. Aunque si, voy a ser demasiado profundo en ese nosotros. A decir verdad, hubo demasiados de los nuestros en el medio, que fueron pasando a través del millón de cosas que pasamos juntos. Sería un despropósito incluir a muchos de ellos en el término. Me gustan las cosas reducidas de gente, seguro ya sabes. Mejor, hagamos de cuenta que ese nosotros sea chiquito, sea bastante nuestro. Vos y yo, amigo. Por empezar, son demasiadas cosas juntos. Me limito a enumerarlas y no porque no las recuerde. Generalmente tengo esa memoria de elefante intacta. Lo hago, de primera mano, porque difícilmente a algunos le interese leer un texto enormemente largo lleno de recuerdos personales. Y sobretodo, porque sos uno de los menos demostrativo ...

Las están matando

A decir verdad, no le venía prestando la suficiente atención al tema. No por ignorancia eh, aunque debo reconocer que era cuestión de algún que otro chiste bobo con algún amigo. Pasaba más por otro lado creo, y es lo que siempre sostenía: me molestaba más la constante insistencia de alguna que otra persona, en mil ocasiones, sobre el mismo tema. Nunca fui demasiado cercano a los "muy muy" ni de los "tan tan". Para decirlo de otra manera, me parecía que exageraban un poco. En parte por la ignorancia, en parte por el "a alguien que yo conozca no le va a pasar", y llamémosle alguien conocido a cualquiera, que bien podrían ser mi mamá, mi hermana o cualquiera del montón de amigas que por suerte tengo, (cómo suelen anunciar todos esos/as que me molestaban con su insistencia). Total, cualquiera de todas esas pibas que a menudo buscan y comparten en las redes sociales a toda hora no tiene vínculo conmigo. Error grave....

En nuestra época no se mandan cartas

Este último tiempo sin hablarnos me parece un montón de cosas, menos algo bueno. Eras, que se yo, algo re importante. Sos, perdón. Me parecía increíble que estés ahí siempre que lo necesitaba. Tarde un montón de tiempo, y desaparecí mil veces hasta que me di cuenta que ese es el problema. Siempre que te necesitaba. En donde encontraba algo(uien) que llene alguno de los huecos que antes tapaban tu presencia desaparecía, así de la nada. Ninguno los tapaba cómo vos, para ser sincero. Y por eso, al igual que desaparecía, en algún momento volvía a aparecer. ¿Sabes qué es lo peor de todo eso? Que nunca pensé en vos ni en lo que te pasaba por la cabeza cada vez que lo hacía. Siempre fue yo y lo que pasaba cuando estabas cerca (o atras de la pantalla). Nunca un ponerme en tu lugar. Convengamos que mis apariciones tampoco son las más comunes eh. No creo que haya muchos otros así, que en vez de decir las cosas, van y te escriben algo de 700 palabras cada vez que le pasa algo, para desaparecer ...

Deja Vu

Anoche tuve un sueño rarísimo, muy raro. No me acuerdo cómo empezaba, a decir verdad. Para el caso es lo mismo, lo que quería contarles es otra cosa. Podría empezar diciéndoles que estaba acostado, mirando el techo. Y que había mucha luz en el lugar. Y gente con ropa de médico yendo y viniendo. Una de esas se acerca hasta mi y me pregunta cómo me llamo. -Diego-, le digo, casi temblando. -Tranquilo -, me dice y se vuelve hacía los otros. En ese momento le saqué la vista al techo, y girando la cabeza, me pongo a mirar el lugar. Parecía la sala de un hospital. Claro, había gente con ropa de médico, que más podía ser. Sigo mirando el lugar y en un pared había una arcada grande, de la que venía mucha más luz. De ahí entraban y salían los médicos. La luz venía de un reflector enorme, que aunque me encandilaba desde mi lugar, me dejaba ver que estaba justo arriba de una camill...

Liberarse

Alguien que quiero mucho me dejó el tema sobre la mesa y, aunque quisiera, no podía esquivarlo. Les pasó alguna vez eso de sentirse mal para con ustedes, bien adentro, por tener una idea de una persona que difiere de la que te cuenta el resto? Quiero decir, supongamos: por A ó por B, tal sujeto para nosotros es un ángel de dios; y para nuestros allegados, algo "bastante" distinto. Me parece que a partir de acá arranca el problema, si quieren llamarle así: confiamos a muerte en esta persona de confianza, pero de igual manera elegimos seguir en la nuestra. Por qué? Por capricho? Por obsesión? O por orgullo. Desde mi lugar pienso que tiene que ver un poco con esta última, aunque bien podrían explicárselo con cualquiera de las anteriores nombradas. Creo que, algún lugar adentro tuyo tenes una esperanza tan grande (tal vez mayor que cualquier sentimiento que te involucre a esa persona) de que las cosas sean cómo vos l...

Vas a volver

"...Vas a volver, escucha bien lo que te digo. Tal vez hoy me trates de loco, o de boludo. Seguro que no tenes ganas de escucharme, pero vas a volver, acordate. Capaz que no va a ser la semana que viene, y en el medio pasen un montón de días y meses. Como sea, no te sientas mal. Anda y reconstruite en otro lado. Progresa. Termina de pulir todo eso que hoy te tiene lejos de tu casa, para volver y no moverte nunca más de ahí. Haceme caso y no seas terco. No te jodo más, pero grabate bien lo que te digo: vos vas a volver..."

No se que título ponerle

Hace un par de meses que las cosas que quiero me vienen saliendo mal, demasiado mal, y no tengo la menor idea de que hacer. La mayor cantidad de las veces, cuando quiero algo, le meto muchas ganas y me entrego al máximo, pero no estoy logrando hacer lo mismo con varios planes b. Es justo reconocer que me están abriendo un montón de nuevos caminos, pero no tienen el mismo gusto. Eso me pone en la disyuntiva: hacer a medias o no hacer nada. Cada día que pasa me frustro un poco más.

Miedos

  Estoy lleno de miedos , para que negarlo. Y tómenlo de forma literal que no exagero. No llego a imaginar siquiera como se deben sentir las personas que no los tienen, quiero creer que muy bien. Yo soy todo lo contrario a ellos, tengo muchísimos, seguramente tantos como el más miedoso de todos. Miedos grandes y chiquitos, graves y sin importancia, que asustan o te paralizan.   No voy a cometer el error de creer que mis miedos son tanto o más terribles que los ajenos, para nada. Conozco gente que le tiene terror a las cucarachas y a los algodones, cosas que me parecen insignificantes, pero logran sacarse sangre sin que se les mueva un pelo, y eso para mí es toda una proeza.   Pero si, tengo muchos y muy variados. Probablemente algunos les parezcan insignificantes, que se yo. Cada uno trate a sus miedos como quiera. Les dije que le tenía miedo a las ratas, y también a hablar en público. A la oscuridad y a los perros grandes. A las agujas y a que algún día me falten ...

Títeres

 No esperes amor. No pidas entendimiento. No supliques silenciosamente que se pongan en tu lugar. Ni te enojes si no te dan un beso. No te ofendas si actúan como vos lo harías, y mucho menos si no logras decirlo. No te sientas mal si no te abrazan, ni aunque lo hagan por compromiso. No pienses por los demás, no lo van a hacer por vos. Y sobre todo, no quieras que te traten de buena manera. Ni tampoco los culpes por estas y otras tantas cosas. La gente hace y deshace con nosotros lo que quiere (o lo que puede) por culpa pura y exclusiva nuestra.  Cambia eso que te hace mal. Decí eso que te molesta. Grita lo que sentís. Adecuándote a los gustos ajenos nunca vas a lograr lo que vos queres, a tu manera. No pierdas el gusto de lograrlo.     No seas un títere. Los hilos de tu vida los manejas vos.   Diego M.